Por fin empezamos a ver casos de uso real del Blockchain aplicado a multitud de sectores como la industria, la educación o la energía y, como no podía ser menos, el sector público también se ha dado cuenta de las potencialidades de esta tecnología y se encuentra en pleno desarrollo de un nuevo modelo de Administración Pública, cuyo objetivo es apoyar a ciudadanos 4.0 implicados en esa transformación digital. En este sentido, la cadena de bloques ofrece un gran número de ventajas, como la seguridad de los datos de millones de personas y la inviolabilidad de sus propias bases de datos.

Y no sólo eso, hablar de Blockchain es hablar de transparencia, de manera que se convierte en un aliado perfecto para llevar a cabo procesos electorales telemáticos, una iniciativa que ya está dando sus primeros pasos en Colombia. El voto electrónico con Blockchain puede solventar dificultades de transparencia y privacidad, garantizando que solo se emite una vez y que el recuento es escrupulosamente correcto.

La reducción del fraude o de la corrupción se pueden hacer efectivas a través de esa transparencia, mejorando el intercambio de datos entre el Gobierno y los ciudadanos y pudiendo automatizar procesos con la creación de contratos inteligentes para multitud de gestiones como los registros, certificados digitales agilizando trámites y quitando intermediarios para conseguir una mejor administración electrónica. De esta manera, habrá procesos optimizados, con mayor seguridad y flexibilidad y menores tiempos en las tramitaciones.

La aplicación del blockchain en este campo es muy amplia: se puede implementar para la gestión de identidades, transacciones financieras, carpeta ciudadana, registros de propiedades, patentes y otros derechos de propiedad intelectual. Del mismo modo, mejora los procesos de licitación y concursos públicos, dado que el acceso a datos más completos y confiables supone que empresas municipales y entidades públicas tengan una mejor toma de decisiones a todos los niveles.

Identidad Auto-Soberana

El control y autenticación electrónica de identidades es una de las grandes ventajas del Blockchain y puede ser especialmente útil cuando de la administración pública se trata: en sanidad, justicia o educación principalmente. En este sentido, las posibilidades que otorga el blockchain para la gestión pública de los datos son infinitos ¿Os imagináis que, a través de una identidad digital, cada uno pudiera tener acceso a sus datos de la seguridad social, su vida laboral, títulos académicos, datos biométricos, registros de la propiedad, etc? En definitiva, contar con una carpeta ciudadana o eadministración, a través de la cual puedo acceder a todos mis datos y realizar gestiones y transacciones sería, no sólo útil, sino también ágil, evitando la tan odiada burocracia.

Es así como llegamos al concepto de identidad auto-soberana. El emprendedor y tecnólogo Christopher Allen, ya definió en 2016 las características de esta identidad, destacando tres rasgos principales: acceso y control de los datos por parte del usuario y portabilidad. La posibilidad de decidir, por parte del individuo, qué información expone, lo que entra en contraposición total con las redes sociales y el total dominio que tienen de nuestra información. La fuga de datos que tuvo el año pasado Facebook puso este tema sobre la mesa. Sin embargo, con una identidad auto-soberana, las personas tendrán control total sobre sus datos, con quién los comparten y cuándo.

En definitiva, el blockchain puede otorgar la transparencia y la trazabilidad necesarias para que la transferencia de información entre el Gobierno, los individuos y las empresas sea ágil y, sobre todo, segura.

 

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