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Si la transparencia y confiabilidad son características demandadas en cualquier proyecto, ya tenga carácter empresarial, social o político, cuando se trata de proyectos no lucrativos que persiguen tener un impacto social y cuyo respaldo económico se lleva a cabo de forma altruista, se hacen imprescindible.  Además, la diversidad de actores que participan en este tipo de iniciativas y el rol que desempeñan cada uno de ellos son de índole muy diversa, ya sean sus fuentes de financiación, tales como patrocinadores, mecenas, financiadores y donante pero también voluntarios, medios de comunicación, administraciones públicas, consorcios colaborativos, entidades culturales académicas y de acreditación, equipos de gestión y, por supuesto, los beneficiarios; esto hace que  la información que aportan y demandan, en cada caso,  sea muy diferenciada, haciendo más relevante el rigor con que la misma debe gestionarse.  Además, las iniciativas no lucrativas están sujetas, incluso en proyectos de escasa relevancia mediática, a una gran sensibilidad social ante cualquier indicio de uso inadecuado de los fondos o generación de dudas en el impacto obtenido en los beneficiarios, frecuentemente pertenecientes a colectivos vulnerables y desfavorecidos, a los que se dirigen.

Y esta mayor necesidad de transparencia y rigor que debe acompañar a cualquier iniciativa de carácter no mercantil, choca, paradójicamente con el menor nivel de innovación tecnológica que suele acompañar a las mismas.  Es decir, existe la tendencia a pensar que los proyectos no lucrativos y, sobre todo, aquellos cuyo desarrollo se basa en la aportación de fondos de patrocinadores, donantes y espónsores deben ejecutarse dedicando a la misión final la práctica totalidad de las aportaciones dinerarias recibidas. La realidad es que los proyectos sociales, de preservación del patrimonio artístico, científico o cualquier otro de carácter no lucrativo deben llevarse a cabo bajo los mismos principios de profesionalización, eficiencia y rigor, con la única diferencia de no perseguir un enriquecimiento de quien los promueve sino la sostenibilidad de estos. Los Proyectos no lucrativos sólo se deberían diferenciar de los lucrativos en eso, en la persecución o no de un rendimiento económico, desarrollándose, además con el mismo carácter competitivo, en la mayor parte de las ocasiones, que los proyectos mercantiles, al aspirar a recibir fondos de fuentes comunes a muchas otras iniciativas y tener que aplicar en la relación con las mismas los mismos principios y criterios de buenas prácticas que se establecen en las relaciones con los clientes.

Estamos concienciados sobre la Cuarta Revolución Industrial y la necesidad de desarrollar una Industria Conectada basada en la incorporación de habilitadores digitales, como IoT, blockchain o inteligencia artificial a las cadenas de suministro y la relación digital entre todos los agentes vinculados a las diferentes etapas de todos los procesos de negocio; debe sentirse como una necesidad equivalente avanzar en la digitalización de los proyectos sociales e iniciativas no lucrativas facilitando el establecimiento de relaciones digitales entre todos los agentes vinculados a las mismas pudiendo así referir como Social Impact Chain al conjunto de procesos y relaciones que determinan el diseño, desarrollo y ejecución de cualquier proyecto que persiga un impacto social.   Por supuesto, esto incluye la totalidad de las iniciativas llevadas a cabo desde las ONG, Asociaciones y Fundaciones, pero también todas aquellas promovidas por las áreas de Responsabilidad Social Corporativa de empresas, las que se llevan a cabo desde las áreas sociales de las Administraciones Públicas, los proyectos colaborativos entre entidades y particulares que persiguen la creación y difusión de conocimiento, la protección y difusión del patrimonio artístico y cultural, la sensibilización y protección medioambiental, la elaboración de estándares de buenas prácticas o las promovidas por consorcios para el desarrollo social y tecnológico.

La digitalización de la Social Impact Chain se basa en el uso de tecnologías como Blockchain e IoT, que unidas a otras como IA pueden ayudar, no sólo a tener una absoluta trazabilidad y veracidad de la información sino también para desarrollar procesos cada vez más eficientes, maximizando el impacto en los colectivos beneficiarios, y fiables, proporcionando total accesibilidad a la información por actores internos y externos, como medios de comunicación, administraciones públicas y entidades de acreditación.

Y debemos ir más allá; debemos ser estrictos y rigurosos no solo en garantizar la transparencia y rigor en todas las transacciones en todas las etapas a lo largo de todo su ciclo de vida, sino asegurándonos también que operamos para maximizar su sostenibilidad y potenciar el desarrollo de una autentica economía circular.

La digitalización es un gran reto que afecta no sólo al mundo industrial o mercantil sino a todos los ámbitos de la actividad humana y que conlleva también grandes oportunidades para todas las entidades que desarrollan proyectos de impacto social.

Por Eduardo Galocha, Abogado en SigneBlock

A escasos días de las elecciones generales, no son pocos los que se preguntan por qué todavía no se ha instaurado el voto electrónico. En una sociedad en la que lo digital se ha impuesto totalmente, ¿por qué los procesos de votación no se hacen eco de ese auge de la tecnología? ¿Por seguridad? Precisamente, es la digitalización, y más concretamente, la identidad digital basada en Blockchain, la respuesta para conseguir un proceso electoral transparente, fiable y con un alto grado de eficiencia. Todo ello pese a las reticencias mostradas por el Gobierno en la regulación dada a la misma por el reciente Real Decreto-ley 14/2019, de 31 de octubre.

Lo cierto es que, en la actualidad, la integridad de unas elecciones depende de los sistemas informáticos que las soportan, sin que las tecnologías actuales permitan garantizar, sin lugar a dudas, la ausencia de incidentes o ataques que puedan llegar a poner en riesgo el proceso electoral. Es por ello que se está comenzando a utilizar la tecnología blockchain en la implementación de estos sistemas de votación. Su total trazabilidad e inmutabilidad hace que sea sumamente atractivo su empleo en estos procesos.

Sin embargo, también es necesario señalar que sea cual sea la tecnología que se utilice para la emisión del voto electrónico, es necesario que la misma vaya de la mano de la válida identificación del votante y, hoy por hoy, la única manera de conseguirlo es utilizar un certificado electrónico expedido por un prestador de servicios electrónicos de confianza conformidad con lo dispuesto en el Reglamento (UE) N.º 910/2014, el denominado Reglamento eIDAS. El certificado electrónico contiene la información necesaria para identificar a su titular y que este pueda firmar electrónicamente: nombre, NIF, algoritmo y claves de firma, fecha de expiración y organismo que lo expide.

Sistema actual vs Blockchain

Para ser justos, hay que decir que nuestro actual procedimiento electoral es altamente fiable y rápido, ya que permite que en aproximadamente dos o tres horas podamos saber el resultado final, si bien con carácter provisional ya que el escrutinio definitivo de los votos se lleva a cabo unos días después por las respectivas Juntas Electorales.

No obstante, el voto electrónico basado en blockchain no sólo puede solventar dificultades de transparencia y fiabilidad, garantizando que éste sólo se emite una vez y que el escrutinio es eficiente, rápido y está exento de errores. Además, blockchain permite que el proceso sea auditable en tiempo real. La traza que deja la cadena de bloques permite saber que cada voto corresponde a un ciudadano y que no hay forma de introducir votos ficticios.

Además, el uso de esta tecnología contaría con otros beneficios como fomentar la participación, al poder votar desde una multiplicidad de dispositivos, eliminar el voto por correo de residentes ausentes e, incluso, prescindir del coste de impresión de las papeletas electorales.

Otro punto a favor es la capacidad de respetar el secreto del voto, ya que la información que se publicaría sería pseudónima. Es un proceso transparente y público, pero no se sabe quién es el dueño de tal dirección o de tal hash. La autenticación e identificación del votante está protegida por técnicas criptográficas. Por tanto, nadie salvo el ciudadano sabrá qué ha votado o desde dónde.

Todos estos aspectos repercuten en elevar la seguridad de este proceso muy por encima de los estándares actuales. Sin embargo, hay que mencionar también la importancia de realizar una labor previa de formación y concienciación para que el sistema (cualquier sistema electrónico) sea asimilado por la población.

Además, el blockchain facilita la identidad digital. Actualmente, la información de cada ciudadano está replicada en multitud de sitios y en distintas administraciones públicas coexisten datos no actualizados del mismo individuo, lo que ocasiona numerosos problemas.

Pasos a seguir

Para conseguir unas elecciones soportadas con la tecnología blockchain se tendrían que llevar a cabo unos pasos. En primer lugar, la implementación por parte de la autoridad electoral de una cadena de bloques acorde a las necesidades de la elección.

En segundo lugar, la creación de un token que refleje el voto dentro de la cadena de bloques. Este token y acceso al sistema de votación debe estar asociado a un certificado electrónico expedido por un prestador de servicios de confianza. Otra cuestión diferente es que para evitar barreras tecnológicas o para una mejor usabilidad por parte de los ciudadanos se pudiese regular en un futuro, incluso, una identidad con fines únicamente electorales o la identificación del votante por medios biométricos (reconocimiento facial, huella dactilar, etc.). No obstante, estos sistemas de identificación siempre deberán contar, en principio, con la autorización y/o intermediación de la Administración General del Estado, de conformidad con lo dispuesto en el reciente Real Decreto-ley 14/2019, de 31 de octubre.

Desde el punto de vista del ciudadano, el proceso comenzaría con su registro en una plataforma creada al efecto y finalizaría con la emisión del voto en el tiempo establecido para ello. Al emitir el voto, éste queda registrado y es inmutable. La tecnología blockchain permitirá conservar la “papeleta” electrónica de voto para potenciales reclamaciones.

Por supuesto, los mecanismos de implantación de un sistema como este deben operar de forma progresiva para no caer en el fracaso y es poco probable que sea inmediato o que el sistema tradicional desaparezca totalmente porque siempre existen personas con resistencia al cambio que no pueden ser excluidas del derecho de sufragio.

Casi es una realidad

Hay países que están dando pasos para que el voto electrónico blockchain sea una realidad. Suiza, por ejemplo, pretende que dos tercios de los cantones adopten esta forma de votación antes de finalizar el presente año. De hecho, ya se ha hecho pruebas en ciudades como Zug.

También Japón pretende usar esta tecnología para sus elecciones. Dicho sistema ya fue probado en la ciudad de Tsukuba, conocida por ser un importante centro de investigación del país. Igualmente, desde el Centro Nacional de Tecnología Electrónica e Informática (NECTEC) de Tailandia había desarrollado tecnología de cadenas de bloques para el voto electrónico. En Estados Unidos, las autoridades de Virginia Occidental utilizaron este sistema para que en las elecciones legislativas de 2018 pudiesen votar, a través de una aplicación móvil, los soldados que se encontraban de servicio en el extranjero. Por último, en Rusia, en las elecciones a la Duma municipal de Moscú celebradas el pasado mes de septiembre se llevó a cabo una prueba piloto para la votación en tres de las circunscripciones electorales.

 

Por fin empezamos a ver casos de uso real del Blockchain aplicado a multitud de sectores como la industria, la educación o la energía y, como no podía ser menos, el sector público también se ha dado cuenta de las potencialidades de esta tecnología y se encuentra en pleno desarrollo de un nuevo modelo de Administración Pública, cuyo objetivo es apoyar a ciudadanos 4.0 implicados en esa transformación digital. En este sentido, la cadena de bloques ofrece un gran número de ventajas, como la seguridad de los datos de millones de personas y la inviolabilidad de sus propias bases de datos.

Y no sólo eso, hablar de Blockchain es hablar de transparencia, de manera que se convierte en un aliado perfecto para llevar a cabo procesos electorales telemáticos, una iniciativa que ya está dando sus primeros pasos en Colombia. El voto electrónico con Blockchain puede solventar dificultades de transparencia y privacidad, garantizando que solo se emite una vez y que el recuento es escrupulosamente correcto.

La reducción del fraude o de la corrupción se pueden hacer efectivas a través de esa transparencia, mejorando el intercambio de datos entre el Gobierno y los ciudadanos y pudiendo automatizar procesos con la creación de contratos inteligentes para multitud de gestiones como los registros, certificados digitales agilizando trámites y quitando intermediarios para conseguir una mejor administración electrónica. De esta manera, habrá procesos optimizados, con mayor seguridad y flexibilidad y menores tiempos en las tramitaciones.

La aplicación del blockchain en este campo es muy amplia: se puede implementar para la gestión de identidades, transacciones financieras, carpeta ciudadana, registros de propiedades, patentes y otros derechos de propiedad intelectual. Del mismo modo, mejora los procesos de licitación y concursos públicos, dado que el acceso a datos más completos y confiables supone que empresas municipales y entidades públicas tengan una mejor toma de decisiones a todos los niveles.

Identidad Auto-Soberana

El control y autenticación electrónica de identidades es una de las grandes ventajas del Blockchain y puede ser especialmente útil cuando de la administración pública se trata: en sanidad, justicia o educación principalmente. En este sentido, las posibilidades que otorga el blockchain para la gestión pública de los datos son infinitos ¿Os imagináis que, a través de una identidad digital, cada uno pudiera tener acceso a sus datos de la seguridad social, su vida laboral, títulos académicos, datos biométricos, registros de la propiedad, etc? En definitiva, contar con una carpeta ciudadana o eadministración, a través de la cual puedo acceder a todos mis datos y realizar gestiones y transacciones sería, no sólo útil, sino también ágil, evitando la tan odiada burocracia.

Es así como llegamos al concepto de identidad auto-soberana. El emprendedor y tecnólogo Christopher Allen, ya definió en 2016 las características de esta identidad, destacando tres rasgos principales: acceso y control de los datos por parte del usuario y portabilidad. La posibilidad de decidir, por parte del individuo, qué información expone, lo que entra en contraposición total con las redes sociales y el total dominio que tienen de nuestra información. La fuga de datos que tuvo el año pasado Facebook puso este tema sobre la mesa. Sin embargo, con una identidad auto-soberana, las personas tendrán control total sobre sus datos, con quién los comparten y cuándo.

En definitiva, el blockchain puede otorgar la transparencia y la trazabilidad necesarias para que la transferencia de información entre el Gobierno, los individuos y las empresas sea ágil y, sobre todo, segura.

 

Ya conocemos que los usos del Blockchain abarcan prácticamente todos los ámbitos de la industria y, por supuesto, la educación, el motor de la sociedad, es uno de ellos. Mucho se ha hablado de las certificaciones universitarias acreditadas con la cadena de bloques (de las que hablaremos más adelante) pero, en realidad, el “blockchain en la educación” va mucho más allá. Salvaguardar la información de una forma segura en las bases de datos de instituciones de educación superior, preservar documentación y ayudar a cumplir el derecho a la propiedad intelectual son algunas de las aplicaciones que puede tener esta tecnología en el ámbito educativo. En las siguientes líneas hablaremos de todas ellas.

La tecnología Blockchain será el fin de los plagios, por ejemplo, con una gestión automatizada de calificaciones y exámenes, evitando fraudes o cambios de notas. Además, ayudará a asegurar la autoría de informes, estudios, tesis y todo tipo de documentos, quedando registradas las ideas y obras de manera inalterable. La trazabilidad del Blockchain permite registrar el origen de una idea, así como su autor, pudiendo demostrar quién fue el pensador originario detrás cada contenido.

También se ha hablado mucho de la “autogestión de la identidad”, creando plataformas educativas en Blockchain, a través de las cuales se pueden compartir de forma segura los ficheros. De esta manera, los estudiantes podrían elegir qué compartir y con quién. Se trata de cambiar la forma tradicional de enseñanza, siendo un proceso emprendido por el alumno. Esta tecnología busca la eliminación de intermediarios, la distribución de la confianza y, sobre todo, involucrar a todos los participantes buscando el fin de temarios obsoletos, títulos comprados ilegalmente, estudiantes que cursan en nombre de otras personas y profesores sin credenciales.

Por otra parte, existen algunos proyectos con monedas digitales en el ámbito educativo con el objetivo de incentivar a alumnos, con un “monedero blockchain de formación”, parecido al que está llevado a cabo Tutellus, que ya está presente en más de 160 países. En esta plataforma descentralizada, los profesores cobran no sólo por enseñar, sino también por el reconocimiento que adquieran dentro de la comunidad. Por su parte, los alumnos también pueden ser remunerados según sus éxitos académicos, a través de tokens, lo que además evita el cambio de divisas en el caso de estudiantes extranjeros.

CERTIFICACIÓN DE TÍTULOS

La emisión y certificación de títulos universitarios es la aplicación que más se está llevando a cabo hoy por hoy en el mercado. No obstante, es preciso realizar una matización importante sobre este uso en concreto, y es que, el registro de un documento en Blockchain garantiza la trazabilidad y la inmutabilidad de la información registrada, pero no la veracidad del contenido del documento si no se acredita que esté emitido por el organismo competente. Es por ello que es fundamental que la implementación de la cadena de bloques se realice desde la propia institución que imparte la formación y ofrece los títulos, es decir, desde las propias universidades, haciendo uso de plataformas que estén acreditadas para ello.

De esta manera, se logra asegurar que no se realizan cambios en los certificados y se facilita la posibilidad de compartirlos con departamentos de recursos humanos, plataformas y redes sociales, haciendo la vida más fácil a los titulados para inclusión en el mundo laboral y a las empresas, que se aseguran que están contratando profesionales con dichos títulos. En definitiva, el objetivo es la desaparición de las falsificaciones y los intermediarios, consiguiendo el acceso a la trayectoria formativa completa de una persona.

La industria de la alimentación es una de las más delicadas a la vez que importantes para salvaguardar la salud de los consumidores. Pero conocer la calidad o el origen de un producto no siempre es fácil. Una vez más, la seguridad y la transparencia que aportan la tecnología Blockchain pueden ser la solución que asegure una mayor confianza al consumidor y, por supuesto, que haga cumplir la legislación vigente.

Conocer todos los pasos que vive un producto, desde el origen hasta la venta y seguir el rastro de la cadena alimentaria con sistemas de trazabilidad de alimentos es una de las grandes potencialidades de la tecnología Blockchain. Ya hemos explicado en otras ocasiones todas las ventajas que tiene esta base de datos distribuida en el sector industrial, con la trazabilidad de toda la cadena de suministro. Pues bien, todo ello, se puede extrapolar al sector alimentación. La cadena de bloques es una forma perfecta de generar mecanismos para asegurar la rastreabilidad real de las transacciones y productos junto a la información asociada a éstas, así como garantizar la integridad de dicha información.

Pero, ¿por qué es mejor con Blockchain? Hasta hace un tiempo, aunque se podía llevar a cabo la trazabilidad de los productos, no era posible interconectar los distintos agentes que intervienen en la cadena de suministro y la información proporcionada por cada uno de ellos. Del mismo modo, la tecnología de bloques también ha facilitado que se puedan verificar esos datos sin fisuras. Una vez más, la descentralización que ofrece esta tecnología, con millones de nodos que comparten la misma información, ofrece una mayor seguridad y transparencia. En definitiva, una forma estandarizada de compartir de manera fiable y sin la necesidad de desarrollos a medida, la información de interés a los diferentes players de una cadena de suministro.

TODO EL POTENCIAL DEL BLOCKCHAIN

No fue hace mucho cuando hubo una alarma social con respecto a la utilización del aceite de palma. Las marcas hicieron elaboradas campañas de marketing para asegurar que sus productos no tenían ese ingrediente, otros casos tan sólo hablaban de “aceites de origen vegetal” pero, ¿cómo saber si es oliva o palma, por ejemplo? O, ¿cómo saber las cantidades que se están utilizando? Y no sólo eso, conocer la genealogía de los animales criados para el consumo o los procesamientos que se realizan con la materia prima es algo que es cada vez más solicitado por consumidores que se preocupan por su salud y por el medioambiente. Con Blockchain, toda esta información quedará registrada de forma inmutable. En concreto, ya se ha avanzado en algunas soluciones a través de las cuales, con un simple código de barras, se puede acceder a datos como la fecha de nacimiento de un animal, el empleo de antibióticos y vacunas, la procedencia de un cereal o la crianza de un ganado, etc.

De esta manera, se pueden registrar los datos de un sistema de gestión de inventario, registros de lotes, datos de GPS para información de ubicación o datos de la cadena de frío. Al estar identificados los productos de manera única, en el caso de que se detecte un fallo o un problema alimentario se podría hacer una retirada selectiva, en lugar de general. Esto también reduciría los costes asociados a retirar un producto del mercado, por ejemplo.

La aplicación de la tecnología Blockchain en la cadena de valor permite aumentar la seguridad alimentaria, pero también ahorrar tiempo y costes en la realización de transacciones y reducir el riesgo de manipulación de la información. En este sentido, este libro de contabilidad ofrece bastantes ventajas gracias a sus características inherentes: un registro distribuido compartido entre todos los participantes con acceso restringido a sus operaciones, programas de verificación de las transacciones o Smart contracts, gestión privada de la identidad y registro de operaciones validadas.

 

ALGUNAS APLICACIONES

Las aplicaciones que ya se han creado van desde el rastreo de productos alimenticios en la cadena de suministro, a la creación de granjas inteligentes para conseguir una agricultura sostenible (el Blockchain también es el aliado perfecto para conseguir una economía circular y un desarrollo sostenible), pasando por el monitoreo de procedencia, la eliminación de los riesgos e ineficiencias en las cadenas de producción o la mejora del comercio justo. Algunas empresas han creado también aplicaciones para facilitar el rastreo de los alimentos a través de códigos QR. Empresas como Walmart, Nestle, Dole y Unilever ya están integrando esta tecnología en sus procesos.

El Blockchain también se ha llevado al campo de la economía rural. Desde 2007, en Rusia, se ha desarrollado un proyecto llamado Kolionovo Ecosystem, que trabaja para crear un nuevo modelo basado en monedas digitales. El sistema incluye granjas públicas y privadas, entidades legales dedicadas a la producción y otros miembros del ecosistema agroeconómico ruso.

Otra de las opciones que hay en el mercado en la actualidad responde al nombre de FoodCoin: un ecosistema basado en la tecnología Blockchain, diseñado para crear un mercado global para alimentos y productos agrícolas. El sistema utiliza contratos inteligentes, procesamiento de pagos criptográficos, así como la autenticación de origen del producto, para reconectar a los agricultores directamente con los consumidores, estimulando las economías locales.

En definitiva, la cadena de bloques es una forma perfecta de generar mecanismos para asegurar la rastreabilidad real de las transacciones y productos junto a la información asociada a éstas, así como garantizar la integridad de dicha información. Además, se puede generar una propuesta transversal en toda la cadena, integrando servicios que faciliten desde la predicción de la calidad de las materias primas o la vida útil de los productos.

La aparición del Blockchain ha dado un gran vuelco a la mayor parte de los modelos de negocio, pero se establece una relación especial entre esta tecnología y el sector jurídico. Por una parte, por el gran abanico de posibilidades que ofrece, y por otro, por las incertidumbres que ha generado la creación de un marco legal en torno al mismo.

En primer lugar, gracias a la tecnología Blockchain se pueden agilizar completamente los registros de determinados documentos. Eso sí, es fundamental que se reconozca la cadena de bloques como un sistema capaz de acreditar la veracidad de la información registrada. En este sentido, un tribunal de China consideró un registro en Blockchain como una prueba admisible lícita, algo que todavía no ha pasado en Europa. Por ejemplo, en lo que a firma digital se refiere, la unión de la utilización del Blockchain y de la firma electrónica sí ha dado lugar a una solución que puede constituir una sólida prueba en un juicio, dado que ésta última sí tiene ese reconocimiento legal que aún necesita el Blockchain.

En este sentido, pensemos en la multitud de aplicaciones que se le puede dar: desde el registro de la protección de datos, hasta transacciones económicas pasando, por supuesto, por los famosos smart contracts.

SMART CONTRACTS

Pasemos a analizar los aspectos legales que hay que tener en cuenta a la hora de validar un smart contract, cuyo objetivo es permitir la ejecución autónoma y automática de los elementos de un contrato, sin necesidad de la intervención humana. Es decir, mediante el uso del código informático se verifica y ejecuta un acuerdo entre partes sin intervención de terceros. De esta manera, todas las clausulas tienen que estar perfectamente definidas y objetivadas.

En definitiva, se trata de un tipo de contratos electrónicos cuya regulación no deja de estar disciplinada por la normativa contractual tradicional (por ejemplo, el Código Civil o el Mercantil), donde se regulan los requisitos generales de los contratos. Entre los requisitos fundamentales de los contratos, se encuentra el consentimiento de los contratantes, que en este caso se puede llevar a cabo, por ejemplo, a través de la firma electrónica.

En cualquier caso, la prueba de la autenticidad e integridad del contenido de un contrato es uno de los puntos clave de los smart contract. Por ejemplo, el uso de firma electrónica en el contrato electrónico o la acreditación de su autenticidad, integridad, confidencialidad y trazabilidad de su contenido, podría también ser una solución en este sentido.

PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES

Otro de los aspectos relacionados con el Blockchain se relaciona con la de Protección de Datos Personales y el denominado “derecho al olvido”, pero lo cierto es que esta tecnología, lejos de contradecir la normativa en esta materia, ayuda a cumplirla.

Sin duda, la llegada de Blockchain está sembrando la confusión en muchos ámbitos del panorama empresarial en todo el mundo. Uno de los más controvertidos y que se está extendiendo con más rapidez afirma que la tecnología Blockchain contradice la normativa de Protección de Datos.

Entre los derechos reconocidos por esta normativa se encuentra la obligación del responsable del tratamiento de borrar o rectificar datos personales cuando un interesado lo solicite. Pues bien, esta posibilidad de modificar o suprimir datos, es la que puede generar mayores problemas entre la normativa de protección de datos y Blockchain. El motivo es que  hay un choque frontal entre el derecho a la modificación o supresión de los datos y la inalterabilidad e inmutabilidad del dato en Blockchain.

Aunque a día de hoy este es un problema complejo, que no tiene una clara respuesta, resumidamente podemos decir que los reguladores y las organizaciones están trabajando en soluciones que no almacenen datos de carácter personal en la cadena de bloques.

Así, por ejemplo, la autoridad francesa de protección de datos (la CNIL) al intentar buscar una solución al respecto, ha determinado que a los efectos de minimización de riesgos, se debe buscar un método criptológico que garantice la confidencialidad de los datos almacenados fuera de Blockchain. Establece que si disponemos de un sistema que garantice la encriptación de estos datos fuera de la “cadena de bloques” se haría muy difícil o casi imposible recuperar la información contenida en el hash correspondiente, y por tanto, se podría asegurar el control del interesado sobre el mismo y sobre el “borrado” de sus datos personales. De esta manera, si alguien quiere ejercer su derecho al olvido basta con eliminar la información personal almacenada fuera de la blockchain.

Pero como decimos, de momento estos son sólo aproximaciones a una solución definitiva que aún está lejos de llegar, por lo que, a día de hoy, antes de poner en marcha un modelo de negocio que utilice la tecnología Blockchain, se deberá realizar un estudio jurídico exhaustivo previo, a los efectos de comprobar la legitimidad de los tratamientos de datos personales que se hayan de realizar.

La economía circular utiliza los recursos naturales de la manera más eficaz posible, manteniéndolos en circulación por medio de su reutilización y alargando la vida de los productos. Pero, para el reaprovechamiento del producto en todo su ciclo de vida es fundamental la transparencia en las cadenas de suministro: desde el origen hasta la distribución y, por supuesto, el reciclaje y eliminación del mismo. Por supuesto, en esa transparencia, la tecnología Blockchain tiene un papel protagonista. El objetivo es luchar contra el cambio climático en pos de un mayor desarrollo sostenible y de cumplir con la nueva regulación que va a poner en marcha la Unión Europea.

Gracias a esta red de registros distribuídos, las manufactureras, los distribuidores y la industria del reciclaje podrán compartir datos al mismo tiempo que controlan lo que comparten, generando auditorías que aseguran que se cumplen todos los estándares. La trazabilidad que ya hemos implementado en procesos de control integrado, también se puede aplicar en este ámbito, sentando las bases para una producción más sostenible, evidenciando el cumplimiento de la normativa por parte de las compañías. Con Blockchain se puede monitorizar no sólo la ubicación de las materias primas y también de los residuos.

Como ya adelantábamos hace unos meses, esta tecnología, en combinación con otros habilitadores digitales como IoT, es un aliado importantísmo para la sostenibilidad y protección del medioambiente. Por ejemplo, se puede realizar una importante labor en el sector agrícola, aportando evidencias sobre el origen de los productos, sobre todo en casos en que estos son comercializados como producto ecológico, aportando evidencias sobre el modo de cultivo. Es decir, la cadena de bloques es una forma de verificación, haciendo la información totalmente transparente.

Dentro de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible que la ONU aprobó en 2015, conformada por 17 objetivos para transformar el mundo, encontramos que combatir el cambio climático es uno de las necesidades fundamentales que afrontar en la próxima década, sin demora, sin aplazamientos. No hay alternativa. Es una necesidad imperiosa. Es por tanto preciso orientar todos y cada uno de los procesos productivos globales hacia la economía circular, donde el reaprovechamiento y el reuso sean la base del sistema. De esta forma el reciclaje y la gestión de residuos ocupan un papel fundamental. Gracias a la implementación de soluciones basadas en tecnología Blockchain es posible implementar sistemas de auditoría inteligente a partir de los registros generados por todos los involucrados en la cadena de suministro inversa. Por tanto, la tecnología de cadena de bloques permitirá evidenciar que tanto corporaciones y gobiernos cumplen sus compromisos medioambientales en cuanto a la gestión del medio ambiente, generando así un sistema de control mediambiental además de reputacional de los participantes.

PARLAMENTO EUROPEO

El pasado mes de marzo, el Pleno del Parlamento Europeo aprobó el informe del eurodiputado catalán Francesc Gambús para el impulso en la implementación y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en donde tienen especial relevancia los temas de economía circular, energías renovables, electricidad, el mercado de emisiones europeo, la directiva sobre plásticos desechables o el paquete acerca del aire limpio. Según el eurodiputado, se trata dela semilla de la transformación económica de la Unión. Hemos sembrado la revolución industrial europea del siglo XXI”.

La Unión Europea trabaja en pos de cumplir la aplicación de la Agenda 2030, incluyendo los  objetivos de desarrollo sostenible en las políticas e iniciativas de la UE a todos los niveles, presentando informes periódicos con los avances y concebir una visión más a largo plazo. Es por ello que las corporaciones y gobiernos tendrán que tener más presente que nunca el cumplimiento de los compromisos medioambientales y de los reglamentos, cada vez más estrictos en esta materia.

La economía circular utiliza los recursos naturales de la manera más eficaz posible, manteniéndolos en circulación por medio de su reutilización y alargando la vida de los productos. Pero, para el reaprovechamiento del producto en todo su ciclo de vida es fundamental la transparencia en las cadenas de suministro: desde el origen hasta la distribución y, por supuesto, el reciclaje y eliminación del mismo. Por supuesto, en esa transparencia, la tecnología Blockchain tiene un papel protagonista.

SigneBlock, spin off de Grupo Signe especializada en Blockchain, y Heura, dedicada al asesoramiento y gestión medioambiental, firman un acuerdo de colaboración para aplicar la tecnología de bloques a la optimización de la gestión de residuos. Un proyecto pionero en España a nivel tecnológico y medioambiental.

Esta colaboración permitirá incorporar a los procesos de gestión medioambiental los beneficios de esta tecnología e implantar sistemas que garanticen el cumplimiento de la responsabilidad asociada a las actividades relativas a la de fabricación de productos. La trazabilidad y transparencia que ofrece el Blockchain ayuda a conocer con exactitud todo el proceso por el que pasa un residuo, asegurando que cumple con la normativa internacional y facilitando su trazabilidad por todas las partes implicadas en el proceso.

Ambas empresas trabajarán juntas para ofrecer soluciones integrales que permitan, no sólo identificar los residuos de forma unívoca, sino que sus características y geolocalización se incorporen a Blockchain. Esto permitirá un seguimiento de forma ágil, segura e inalterable por todos los agentes, ya sean fabricantes, envasadores o distribuidores, implicados en la gestión de residuos originados en los procesos productivos.

El objetivo de esta colaboración es potenciar el desarrollo progresivo de una economía circular que contribuya a conseguir los objetivos que Europa y la ONU han fijado al respecto para el período 2020-2030, en la que se demandan cambios en los modelos productivos dirigidos a potenciar la protección del medioambiente.

Blockchain es una tecnología que, a través de una red de nodos distribuidos y conectados entre sí, en los cuales queda traza de toda la información protegida de una forma criptográficamente segura, permite construir un ecosistema interconectado muy resistente a potenciales ciberataques, otorgando una total transparencia y fiabilidad en la información que ofrece. Su uso en los procesos de gestión medioambiental dotará a los mismos de una seguridad que no puede ofrecer ninguna otra tecnología.

Marta Gutiérrez, CEO de SigneBlock, explica la importancia de llevar el Blockchain al sector de tratamiento de residuos, consiguiendo una economía circular: “se trata de un reaprovechamiento del proceso para contribuir a combatir el cambio climático. Es necesario crear un sistema de producción sostenible, gestionando la información vinculada al residuo en todas las etapas de la cadena de suministro, de forma ágil y segura, optimizando dicho tratamiento, verificando el cumplimiento de la normativa vigente por cada entidad responsable y permitiendo a todos los implicados trazar el tratamiento que cada residuo ha seguido. De esta manera, por ejemplo, se podrá tokenizar reputacionalmente a las fábricas por el incumplimiento de la normativa, haciendo posible para el usuario verificar la trazabilidad posterior”.

Jose Guaita, CEO de Heura, asegura que algo está cambiando en la gestión de residuos “tras más de 20 años de actividad sobre la gestión de los residuos de las producciones industriales, sabemos que este sector podría haber evolucionado de una forma mucho más acorde con la realidad social existente. En muy pocas ocasiones se ha trabajado sobre estos flujos teniendo en cuenta la oportunidad de creación de riqueza y de nuevos mercados que supone y, pese a la gran cantidad de normativa sectorial aplicable, se han invertido muchos esfuerzos en maquillar prácticas desleales que incidían directamente en el deterioro de nuestro entorno en beneficio de unos pocos. Disponer de información contrastada y no manipulable en la cadena de suministro de este tipo de servicios generará grandes oportunidades de negocio para aquellos que “lo hagan bien”, y ayudará ciertamente al desarrollo de la deseada economía circular y a la protección del medio ambiente para las generaciones futuras.
“Además- añade el CEO de Heura- aunque el mejor residuo es el no generado, es responsabilidad del productor la gestión, recuperación y reciclado de sus residuos. Es por ello que resulta necesario mejorar la trazabilidad para que cada residuo reciba el tratamiento adecuado a sus características, con la mejor tecnología disponible, y en una instalación autorizada para ello”.

Trazabilidad, transparencia e inalterabilidad. Tres grandes ventajas que presenta la tecnología Blockchain y que la hacen perfecta para ser aplicada en multitud de escenarios. La sanidad, por supuesto, es uno de ellos. A nivel administrativo imaginaros todo lo que se podría hacer para el registro y acceso a los historiales médicos, así como conseguir mayores garantías para el uso de la información en ensayos clínicos y estudios.

En definitiva, poder hacer una gestión automatizada de todo ello, sin intermediarios, manteniendo una absoluta privacidad de los datos y teniendo una única historia clínica, accesible desde cualquier lugar. Con esta tecnología se puede conseguir que cada persona fuera el propietario real de sus datos y de su historial médico, teniendo siempre acceso a él y decidiendo a quién mostrarlo. Con Blockchain se certifica la seguridad de toda la información y la identidad digital de los pacientes. No obstante, los datos de salud son muy sensibles, por lo que es fundamental que haya un marco regulatorio en consonancia con la Ley de Protección de Datos.

Todo ello se puede conseguir gestionándolo mediante smart contracts que sólo dan acceso a la información deseada y requerida si se cumplen los requisitos o requerimientos definidos en el mismo. De esta manera, se podrían crear repositorios de datos, siempre que los pacientes accedieran a compartir su información, a la que tendrían acceso las instituciones o centro de salud. Gracias a ello se podrían mejorar los tiempos de diagnóstico, agilizando el proceso desde que el resultado de una prueba se incorpora al historial y es revisado por el médico. Del mismo modo, el hecho de contar con una única historia clínica también ayuda a evitar errores, no teniendo que pedir al paciente información sobre alergias, antecedentes o procedimientos quirúrgicos.

Y no sólo eso, se podría unificar la gestión sanitaria, conectando a todos los implicados en el sector: hospitales, médicos y pacientes, pero también farmacéuticas y distribuidores. La unión de todos ellos también mejoraría todos los trámites como los pagos y trazabilidad de los medicamentos contribuyendo a y reducir los costes de estas instituciones asociados a estos procesos.

La cadena de suministro e Internet de las Cosas

Mucho se ha hablado de la gestión de la cadena de suministro con Blockchain aplicada al sector industrial, pero el sistema sanitario también puede hacer un uso fundamental de esta tecnología en el mismo sentido.

En primer lugar, se puede ayudar a las organizaciones de atención médica a monitorear los ciclos de petición y demanda de información. Se pueden crear dispositivos sanitarios coordinados, como sensores de glucosa, marcapasos, medidores de tensión o cualquier instrumento que pueda proporcionar información en tiempo real. De esta manera, se accedería a los datos médicos del paciente a través de sistemas basados en Internet de las Cosas. Toda esta información se puede utilizar no sólo cara al paciente sino también para mejorar el uso de los equipos, la logística, formación de usuario, mantenimiento y renovación tecnológica.

Por otra parte, esta gestión de la cadena de suministro también es muy importante en el sector farmacéutico, con la trazabilidad de los medicamentos y conociendo toda la información desde su origen hasta el punto de distribución, consiguiendo un mayor control y gestión de la producción, de manera que se pueda registrar cualquier cambio o incidencia que pueda afectar a la fabricación del producto. Por supuesto, es necesario gestionar y asegurar la integridad de los datos según la normativa vigente.

También se puede usar para mejorar la eficiencia de la producción y un control en su gestión: los sistemas se encargan de conectar los sistemas de negocio (ERP) y los de control y automatización, integrando los procesos de producción, coordinando máquinas y equipos, aplicaciones y personal en base a objetivos de fabricación.

Y, por último, es fundamental en la lucha contra el fraude: la comercialización de productos de calidad subestándar y falsificados suponen un riesgo para la salud pública. Estos productos se incorporan a cadenas de suministro complejas, principalmente en las fases de distribución y venta. En este sentido, dotar de identidad a los fármacos de producción regulada y que el consumidor final pueda verificar de manera segura la autenticidad del mismo, será un gran avance.

Otras aplicaciones

Por otra parte, prevenir fraudes siempre ha sido uno de los objetivos del Blockchain. En este caso, además de a la cadena de producción de los medicamentos, se puede extrapolar a las pólizas médicas, calculando el perfil de riesgo de una persona contando con información perfectamente trazada desde su nacimiento, siempre claro está con respeto de la normativa de protección de datos.

En definitiva, se podría mejorar la atención de los pacientes, se tendrían organizaciones sanitarias mejor gestionadas, se reducirían los costes en los hospitales, habría una trazabilidad absoluta de los productos sanitarios y fármacos y se podrían crear redes para mejorar la investigación de enfermedades.