Los #habilitadoresDigitales son el conjunto de tecnologías que hacen posible la #Industria40 que explota el potencial de #IoT y permiten la hibridación entre el mundo físico y el #digital para conseguir una industria verdaderamente inteligente.

En todos los ámbitos de negocio, proteger la marca y garantizar la seguridad de los consumidores es fundamental. En algunos sectores de actividad, es crítico para la sostenibilidad de la empresa.

Porque cuando se trata de bienes de elevado valor, como obras de arte o productos de lujo, hay mucho en juego. Si los productos que fabricas, comercializas o gestionas son de un elevado valor individual, pasar a ser crítico tener una trazabilidad absoluta y totalmente fiable de los mismos a lo largo de toda la cadena de suministro. Es critico poder conocer no solo sus movimientos sino también garantizar que nada ha podido alterar su valor o identificar situaciones relacionadas con posibles sucesos de falsificación o piratería.

De igual manera, en otros sectores, como el clínico, farmacéutico, alimentario o químico, existen regulaciones relativas a la manipulación y suministro muy rigurosas que exigen, igualmente, conocer, garantizar y ser capaces de demostrar las condiciones en que se ha mantenido cualquier activo a lo largo de la cadena de suministro. Adicionalmente, existen determinados productos dónde los clientes establecen unas determinadas especificaciones de calidad que pueden no cumplirse si el tránsito no se realiza en unas condiciones predefinidas. La visibilidad de lo acontecido en los procesos de fabricación y logística resulta por lo tanto trascendental para satisfacer tanto las necesidades y expectativas de los clientes como el cumplimiento de normativas aplicables.

Ya no es suficiente con conocer la cadena de custodia de los activos, es decir, saber dónde y cuándo ha estado una determinada mercancía; ahora pasa a ser también imperativo conocer las condiciones existentes y cualquier evento relacionado con las mismas en todos sus tránsitos.

Lógicamente, los sistemas de información llevan mucho tiempo aportando soluciones en este ámbito y la trazabilidad del proceso productivo y logístico ha sido siempre uno de los “drivers” fundamentales en las estrategias de digitalización, conllevando multitud de iniciativas de integración de aplicaciones tanto a nivel interno de cada organización como entre todas aquellas vinculadas a la totalidad de la cadena de suministro.

Si bien en los procesos productivos la incorporación de información precisa y en tiempo real ha sido más asequible a través de los sistemas de control de producción, como SCADA, MES, etc. en el ámbito logístico, por el carácter distribuido del mismo y las dificultades inherentes a los procesos de tránsito de activos, el nivel de digitalización ha sido significativamente más reducido y, en gran medida, disponer de esta información ha supuesto procesos manuales de entrada de datos, con el consiguiente riesgo de error, elevado coste y disminución de eficiencia y falta de confiabilidad en los datos aportados.

La irrupción de nuevos habilitadores digitales supone un punto de inflexión significativo en las posibilidades de trazabilidad en el ámbito logístico, proporcionando en cualquier sector de actividad información precisa y en tiempo real sobre los procesos de tránsito de mercancías y activos.

Con las tecnologías vinculadas al #IoT se puede conectar a las personas, procesos, datos y mercancías a través de sensores y dispositivos inteligentes, siendo posible la incorporación automatizada de datos en cualquier momento y lugar, obteniéndose, de este modo, un control sin precedentes sobre los procesos y eventos de la cadena de suministro. Esto permite no sólo aumentar la eficiencia, facilitando la toma de decisiones en tiempo real, logrando un mayor porcentaje de entregas correctas al poderse tomar medidas correctivas de forma inmediata, sino también garantizar que las mercancías llegan en perfectas condiciones y acordes a las normativas vigentes o especificaciones de calidad establecidas con el cliente.

Más allá de las funciones logísticas más “tradicionales” como un control automatizado de stock incluyendo los almacenes de tránsito, una vez la mercancía sea recepcionada será posible conocer, por ejemplo, si ha sufrido oscilaciones de temperatura, humedad, sacudidas o cualquier alteración en su manipulación que supere las especificaciones de calidad vinculadas al producto.

Pero si además de poner el IoT al servicio de la cadena de suministro, incorporamos la tecnología blockchain para el almacenamiento de la información clave relativa al tránsito de activos, haciendo imposible su posterior alteración y posibilitando el acceso a la misma de forma directa por el cliente, autoridades o cualquier otro agente interesado, dotaremos de mayor fiabilidad, seguridad y eficiencia a la gestión de los procesos logísticos,  pudiéndose obtener un control y una visibilidad sin precedentes en toda la empresa.

Si la transparencia y confiabilidad son características demandadas en cualquier proyecto, ya tenga carácter empresarial, social o político, cuando se trata de proyectos no lucrativos que persiguen tener un impacto social y cuyo respaldo económico se lleva a cabo de forma altruista, se hacen imprescindible.  Además, la diversidad de actores que participan en este tipo de iniciativas y el rol que desempeñan cada uno de ellos son de índole muy diversa, ya sean sus fuentes de financiación, tales como patrocinadores, mecenas, financiadores y donante pero también voluntarios, medios de comunicación, administraciones públicas, consorcios colaborativos, entidades culturales académicas y de acreditación, equipos de gestión y, por supuesto, los beneficiarios; esto hace que  la información que aportan y demandan, en cada caso,  sea muy diferenciada, haciendo más relevante el rigor con que la misma debe gestionarse.  Además, las iniciativas no lucrativas están sujetas, incluso en proyectos de escasa relevancia mediática, a una gran sensibilidad social ante cualquier indicio de uso inadecuado de los fondos o generación de dudas en el impacto obtenido en los beneficiarios, frecuentemente pertenecientes a colectivos vulnerables y desfavorecidos, a los que se dirigen.

Y esta mayor necesidad de transparencia y rigor que debe acompañar a cualquier iniciativa de carácter no mercantil, choca, paradójicamente con el menor nivel de innovación tecnológica que suele acompañar a las mismas.  Es decir, existe la tendencia a pensar que los proyectos no lucrativos y, sobre todo, aquellos cuyo desarrollo se basa en la aportación de fondos de patrocinadores, donantes y espónsores deben ejecutarse dedicando a la misión final la práctica totalidad de las aportaciones dinerarias recibidas. La realidad es que los proyectos sociales, de preservación del patrimonio artístico, científico o cualquier otro de carácter no lucrativo deben llevarse a cabo bajo los mismos principios de profesionalización, eficiencia y rigor, con la única diferencia de no perseguir un enriquecimiento de quien los promueve sino la sostenibilidad de estos. Los Proyectos no lucrativos sólo se deberían diferenciar de los lucrativos en eso, en la persecución o no de un rendimiento económico, desarrollándose, además con el mismo carácter competitivo, en la mayor parte de las ocasiones, que los proyectos mercantiles, al aspirar a recibir fondos de fuentes comunes a muchas otras iniciativas y tener que aplicar en la relación con las mismas los mismos principios y criterios de buenas prácticas que se establecen en las relaciones con los clientes.

Estamos concienciados sobre la Cuarta Revolución Industrial y la necesidad de desarrollar una Industria Conectada basada en la incorporación de habilitadores digitales, como IoT, blockchain o inteligencia artificial a las cadenas de suministro y la relación digital entre todos los agentes vinculados a las diferentes etapas de todos los procesos de negocio; debe sentirse como una necesidad equivalente avanzar en la digitalización de los proyectos sociales e iniciativas no lucrativas facilitando el establecimiento de relaciones digitales entre todos los agentes vinculados a las mismas pudiendo así referir como Social Impact Chain al conjunto de procesos y relaciones que determinan el diseño, desarrollo y ejecución de cualquier proyecto que persiga un impacto social.   Por supuesto, esto incluye la totalidad de las iniciativas llevadas a cabo desde las ONG, Asociaciones y Fundaciones, pero también todas aquellas promovidas por las áreas de Responsabilidad Social Corporativa de empresas, las que se llevan a cabo desde las áreas sociales de las Administraciones Públicas, los proyectos colaborativos entre entidades y particulares que persiguen la creación y difusión de conocimiento, la protección y difusión del patrimonio artístico y cultural, la sensibilización y protección medioambiental, la elaboración de estándares de buenas prácticas o las promovidas por consorcios para el desarrollo social y tecnológico.

La digitalización de la Social Impact Chain se basa en el uso de tecnologías como Blockchain e IoT, que unidas a otras como IA pueden ayudar, no sólo a tener una absoluta trazabilidad y veracidad de la información sino también para desarrollar procesos cada vez más eficientes, maximizando el impacto en los colectivos beneficiarios, y fiables, proporcionando total accesibilidad a la información por actores internos y externos, como medios de comunicación, administraciones públicas y entidades de acreditación.

Y debemos ir más allá; debemos ser estrictos y rigurosos no solo en garantizar la transparencia y rigor en todas las transacciones en todas las etapas a lo largo de todo su ciclo de vida, sino asegurándonos también que operamos para maximizar su sostenibilidad y potenciar el desarrollo de una autentica economía circular.

La digitalización es un gran reto que afecta no sólo al mundo industrial o mercantil sino a todos los ámbitos de la actividad humana y que conlleva también grandes oportunidades para todas las entidades que desarrollan proyectos de impacto social.

La economía circular utiliza los recursos naturales de la manera más eficaz posible, manteniéndolos en circulación por medio de su reutilización y alargando la vida de los productos. Pero, para el reaprovechamiento del producto en todo su ciclo de vida es fundamental la transparencia en las cadenas de suministro: desde el origen hasta la distribución y, por supuesto, el reciclaje y eliminación del mismo. Por supuesto, en esa transparencia, la tecnología Blockchain tiene un papel protagonista. El objetivo es luchar contra el cambio climático en pos de un mayor desarrollo sostenible y de cumplir con la nueva regulación que va a poner en marcha la Unión Europea.

Gracias a esta red de registros distribuídos, las manufactureras, los distribuidores y la industria del reciclaje podrán compartir datos al mismo tiempo que controlan lo que comparten, generando auditorías que aseguran que se cumplen todos los estándares. La trazabilidad que ya hemos implementado en procesos de control integrado, también se puede aplicar en este ámbito, sentando las bases para una producción más sostenible, evidenciando el cumplimiento de la normativa por parte de las compañías. Con Blockchain se puede monitorizar no sólo la ubicación de las materias primas y también de los residuos.

Como ya adelantábamos hace unos meses, esta tecnología, en combinación con otros habilitadores digitales como IoT, es un aliado importantísmo para la sostenibilidad y protección del medioambiente. Por ejemplo, se puede realizar una importante labor en el sector agrícola, aportando evidencias sobre el origen de los productos, sobre todo en casos en que estos son comercializados como producto ecológico, aportando evidencias sobre el modo de cultivo. Es decir, la cadena de bloques es una forma de verificación, haciendo la información totalmente transparente.

Dentro de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible que la ONU aprobó en 2015, conformada por 17 objetivos para transformar el mundo, encontramos que combatir el cambio climático es uno de las necesidades fundamentales que afrontar en la próxima década, sin demora, sin aplazamientos. No hay alternativa. Es una necesidad imperiosa. Es por tanto preciso orientar todos y cada uno de los procesos productivos globales hacia la economía circular, donde el reaprovechamiento y el reuso sean la base del sistema. De esta forma el reciclaje y la gestión de residuos ocupan un papel fundamental. Gracias a la implementación de soluciones basadas en tecnología Blockchain es posible implementar sistemas de auditoría inteligente a partir de los registros generados por todos los involucrados en la cadena de suministro inversa. Por tanto, la tecnología de cadena de bloques permitirá evidenciar que tanto corporaciones y gobiernos cumplen sus compromisos medioambientales en cuanto a la gestión del medio ambiente, generando así un sistema de control mediambiental además de reputacional de los participantes.

PARLAMENTO EUROPEO

El pasado mes de marzo, el Pleno del Parlamento Europeo aprobó el informe del eurodiputado catalán Francesc Gambús para el impulso en la implementación y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en donde tienen especial relevancia los temas de economía circular, energías renovables, electricidad, el mercado de emisiones europeo, la directiva sobre plásticos desechables o el paquete acerca del aire limpio. Según el eurodiputado, se trata dela semilla de la transformación económica de la Unión. Hemos sembrado la revolución industrial europea del siglo XXI”.

La Unión Europea trabaja en pos de cumplir la aplicación de la Agenda 2030, incluyendo los  objetivos de desarrollo sostenible en las políticas e iniciativas de la UE a todos los niveles, presentando informes periódicos con los avances y concebir una visión más a largo plazo. Es por ello que las corporaciones y gobiernos tendrán que tener más presente que nunca el cumplimiento de los compromisos medioambientales y de los reglamentos, cada vez más estrictos en esta materia.

La economía circular utiliza los recursos naturales de la manera más eficaz posible, manteniéndolos en circulación por medio de su reutilización y alargando la vida de los productos. Pero, para el reaprovechamiento del producto en todo su ciclo de vida es fundamental la transparencia en las cadenas de suministro: desde el origen hasta la distribución y, por supuesto, el reciclaje y eliminación del mismo. Por supuesto, en esa transparencia, la tecnología Blockchain tiene un papel protagonista.