La industria de la alimentación es una de las más delicadas a la vez que importantes para salvaguardar la salud de los consumidores. Pero conocer la calidad o el origen de un producto no siempre es fácil. Una vez más, la seguridad y la transparencia que aportan la tecnología Blockchain pueden ser la solución que asegure una mayor confianza al consumidor y, por supuesto, que haga cumplir la legislación vigente.

Conocer todos los pasos que vive un producto, desde el origen hasta la venta y seguir el rastro de la cadena alimentaria con sistemas de trazabilidad de alimentos es una de las grandes potencialidades de la tecnología Blockchain. Ya hemos explicado en otras ocasiones todas las ventajas que tiene esta base de datos distribuida en el sector industrial, con la trazabilidad de toda la cadena de suministro. Pues bien, todo ello, se puede extrapolar al sector alimentación. La cadena de bloques es una forma perfecta de generar mecanismos para asegurar la rastreabilidad real de las transacciones y productos junto a la información asociada a éstas, así como garantizar la integridad de dicha información.

Pero, ¿por qué es mejor con Blockchain? Hasta hace un tiempo, aunque se podía llevar a cabo la trazabilidad de los productos, no era posible interconectar los distintos agentes que intervienen en la cadena de suministro y la información proporcionada por cada uno de ellos. Del mismo modo, la tecnología de bloques también ha facilitado que se puedan verificar esos datos sin fisuras. Una vez más, la descentralización que ofrece esta tecnología, con millones de nodos que comparten la misma información, ofrece una mayor seguridad y transparencia. En definitiva, una forma estandarizada de compartir de manera fiable y sin la necesidad de desarrollos a medida, la información de interés a los diferentes players de una cadena de suministro.

TODO EL POTENCIAL DEL BLOCKCHAIN

No fue hace mucho cuando hubo una alarma social con respecto a la utilización del aceite de palma. Las marcas hicieron elaboradas campañas de marketing para asegurar que sus productos no tenían ese ingrediente, otros casos tan sólo hablaban de “aceites de origen vegetal” pero, ¿cómo saber si es oliva o palma, por ejemplo? O, ¿cómo saber las cantidades que se están utilizando? Y no sólo eso, conocer la genealogía de los animales criados para el consumo o los procesamientos que se realizan con la materia prima es algo que es cada vez más solicitado por consumidores que se preocupan por su salud y por el medioambiente. Con Blockchain, toda esta información quedará registrada de forma inmutable. En concreto, ya se ha avanzado en algunas soluciones a través de las cuales, con un simple código de barras, se puede acceder a datos como la fecha de nacimiento de un animal, el empleo de antibióticos y vacunas, la procedencia de un cereal o la crianza de un ganado, etc.

De esta manera, se pueden registrar los datos de un sistema de gestión de inventario, registros de lotes, datos de GPS para información de ubicación o datos de la cadena de frío. Al estar identificados los productos de manera única, en el caso de que se detecte un fallo o un problema alimentario se podría hacer una retirada selectiva, en lugar de general. Esto también reduciría los costes asociados a retirar un producto del mercado, por ejemplo.

La aplicación de la tecnología Blockchain en la cadena de valor permite aumentar la seguridad alimentaria, pero también ahorrar tiempo y costes en la realización de transacciones y reducir el riesgo de manipulación de la información. En este sentido, este libro de contabilidad ofrece bastantes ventajas gracias a sus características inherentes: un registro distribuido compartido entre todos los participantes con acceso restringido a sus operaciones, programas de verificación de las transacciones o Smart contracts, gestión privada de la identidad y registro de operaciones validadas.

 

ALGUNAS APLICACIONES

Las aplicaciones que ya se han creado van desde el rastreo de productos alimenticios en la cadena de suministro, a la creación de granjas inteligentes para conseguir una agricultura sostenible (el Blockchain también es el aliado perfecto para conseguir una economía circular y un desarrollo sostenible), pasando por el monitoreo de procedencia, la eliminación de los riesgos e ineficiencias en las cadenas de producción o la mejora del comercio justo. Algunas empresas han creado también aplicaciones para facilitar el rastreo de los alimentos a través de códigos QR. Empresas como Walmart, Nestle, Dole y Unilever ya están integrando esta tecnología en sus procesos.

El Blockchain también se ha llevado al campo de la economía rural. Desde 2007, en Rusia, se ha desarrollado un proyecto llamado Kolionovo Ecosystem, que trabaja para crear un nuevo modelo basado en monedas digitales. El sistema incluye granjas públicas y privadas, entidades legales dedicadas a la producción y otros miembros del ecosistema agroeconómico ruso.

Otra de las opciones que hay en el mercado en la actualidad responde al nombre de FoodCoin: un ecosistema basado en la tecnología Blockchain, diseñado para crear un mercado global para alimentos y productos agrícolas. El sistema utiliza contratos inteligentes, procesamiento de pagos criptográficos, así como la autenticación de origen del producto, para reconectar a los agricultores directamente con los consumidores, estimulando las economías locales.

En definitiva, la cadena de bloques es una forma perfecta de generar mecanismos para asegurar la rastreabilidad real de las transacciones y productos junto a la información asociada a éstas, así como garantizar la integridad de dicha información. Además, se puede generar una propuesta transversal en toda la cadena, integrando servicios que faciliten desde la predicción de la calidad de las materias primas o la vida útil de los productos.

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