En todos los ámbitos de negocio, proteger la marca y garantizar la seguridad de los consumidores es fundamental. En algunos sectores de actividad, es crítico para la sostenibilidad de la empresa.

Porque cuando se trata de bienes de elevado valor, como obras de arte o productos de lujo, hay mucho en juego. Si los productos que fabricas, comercializas o gestionas son de un elevado valor individual, pasar a ser crítico tener una trazabilidad absoluta y totalmente fiable de los mismos a lo largo de toda la cadena de suministro. Es critico poder conocer no solo sus movimientos sino también garantizar que nada ha podido alterar su valor o identificar situaciones relacionadas con posibles sucesos de falsificación o piratería.

De igual manera, en otros sectores, como el clínico, farmacéutico, alimentario o químico, existen regulaciones relativas a la manipulación y suministro muy rigurosas que exigen, igualmente, conocer, garantizar y ser capaces de demostrar las condiciones en que se ha mantenido cualquier activo a lo largo de la cadena de suministro. Adicionalmente, existen determinados productos dónde los clientes establecen unas determinadas especificaciones de calidad que pueden no cumplirse si el tránsito no se realiza en unas condiciones predefinidas. La visibilidad de lo acontecido en los procesos de fabricación y logística resulta por lo tanto trascendental para satisfacer tanto las necesidades y expectativas de los clientes como el cumplimiento de normativas aplicables.

Ya no es suficiente con conocer la cadena de custodia de los activos, es decir, saber dónde y cuándo ha estado una determinada mercancía; ahora pasa a ser también imperativo conocer las condiciones existentes y cualquier evento relacionado con las mismas en todos sus tránsitos.

Lógicamente, los sistemas de información llevan mucho tiempo aportando soluciones en este ámbito y la trazabilidad del proceso productivo y logístico ha sido siempre uno de los “drivers” fundamentales en las estrategias de digitalización, conllevando multitud de iniciativas de integración de aplicaciones tanto a nivel interno de cada organización como entre todas aquellas vinculadas a la totalidad de la cadena de suministro.

Si bien en los procesos productivos la incorporación de información precisa y en tiempo real ha sido más asequible a través de los sistemas de control de producción, como SCADA, MES, etc. en el ámbito logístico, por el carácter distribuido del mismo y las dificultades inherentes a los procesos de tránsito de activos, el nivel de digitalización ha sido significativamente más reducido y, en gran medida, disponer de esta información ha supuesto procesos manuales de entrada de datos, con el consiguiente riesgo de error, elevado coste y disminución de eficiencia y falta de confiabilidad en los datos aportados.

La irrupción de nuevos habilitadores digitales supone un punto de inflexión significativo en las posibilidades de trazabilidad en el ámbito logístico, proporcionando en cualquier sector de actividad información precisa y en tiempo real sobre los procesos de tránsito de mercancías y activos.

Con las tecnologías vinculadas al #IoT se puede conectar a las personas, procesos, datos y mercancías a través de sensores y dispositivos inteligentes, siendo posible la incorporación automatizada de datos en cualquier momento y lugar, obteniéndose, de este modo, un control sin precedentes sobre los procesos y eventos de la cadena de suministro. Esto permite no sólo aumentar la eficiencia, facilitando la toma de decisiones en tiempo real, logrando un mayor porcentaje de entregas correctas al poderse tomar medidas correctivas de forma inmediata, sino también garantizar que las mercancías llegan en perfectas condiciones y acordes a las normativas vigentes o especificaciones de calidad establecidas con el cliente.

Más allá de las funciones logísticas más “tradicionales” como un control automatizado de stock incluyendo los almacenes de tránsito, una vez la mercancía sea recepcionada será posible conocer, por ejemplo, si ha sufrido oscilaciones de temperatura, humedad, sacudidas o cualquier alteración en su manipulación que supere las especificaciones de calidad vinculadas al producto.

Pero si además de poner el IoT al servicio de la cadena de suministro, incorporamos la tecnología blockchain para el almacenamiento de la información clave relativa al tránsito de activos, haciendo imposible su posterior alteración y posibilitando el acceso a la misma de forma directa por el cliente, autoridades o cualquier otro agente interesado, dotaremos de mayor fiabilidad, seguridad y eficiencia a la gestión de los procesos logísticos,  pudiéndose obtener un control y una visibilidad sin precedentes en toda la empresa.