Ya conocemos que los usos del Blockchain abarcan prácticamente todos los ámbitos de la industria y, por supuesto, la educación, el motor de la sociedad, es uno de ellos. Mucho se ha hablado de las certificaciones universitarias acreditadas con la cadena de bloques (de las que hablaremos más adelante) pero, en realidad, el “blockchain en la educación” va mucho más allá. Salvaguardar la información de una forma segura en las bases de datos de instituciones de educación superior, preservar documentación y ayudar a cumplir el derecho a la propiedad intelectual son algunas de las aplicaciones que puede tener esta tecnología en el ámbito educativo. En las siguientes líneas hablaremos de todas ellas.

La tecnología Blockchain será el fin de los plagios, por ejemplo, con una gestión automatizada de calificaciones y exámenes, evitando fraudes o cambios de notas. Además, ayudará a asegurar la autoría de informes, estudios, tesis y todo tipo de documentos, quedando registradas las ideas y obras de manera inalterable. La trazabilidad del Blockchain permite registrar el origen de una idea, así como su autor, pudiendo demostrar quién fue el pensador originario detrás cada contenido.

También se ha hablado mucho de la “autogestión de la identidad”, creando plataformas educativas en Blockchain, a través de las cuales se pueden compartir de forma segura los ficheros. De esta manera, los estudiantes podrían elegir qué compartir y con quién. Se trata de cambiar la forma tradicional de enseñanza, siendo un proceso emprendido por el alumno. Esta tecnología busca la eliminación de intermediarios, la distribución de la confianza y, sobre todo, involucrar a todos los participantes buscando el fin de temarios obsoletos, títulos comprados ilegalmente, estudiantes que cursan en nombre de otras personas y profesores sin credenciales.

Por otra parte, existen algunos proyectos con monedas digitales en el ámbito educativo con el objetivo de incentivar a alumnos, con un “monedero blockchain de formación”, parecido al que está llevado a cabo Tutellus, que ya está presente en más de 160 países. En esta plataforma descentralizada, los profesores cobran no sólo por enseñar, sino también por el reconocimiento que adquieran dentro de la comunidad. Por su parte, los alumnos también pueden ser remunerados según sus éxitos académicos, a través de tokens, lo que además evita el cambio de divisas en el caso de estudiantes extranjeros.

CERTIFICACIÓN DE TÍTULOS

La emisión y certificación de títulos universitarios es la aplicación que más se está llevando a cabo hoy por hoy en el mercado. No obstante, es preciso realizar una matización importante sobre este uso en concreto, y es que, el registro de un documento en Blockchain garantiza la trazabilidad y la inmutabilidad de la información registrada, pero no la veracidad del contenido del documento si no se acredita que esté emitido por el organismo competente. Es por ello que es fundamental que la implementación de la cadena de bloques se realice desde la propia institución que imparte la formación y ofrece los títulos, es decir, desde las propias universidades, haciendo uso de plataformas que estén acreditadas para ello.

De esta manera, se logra asegurar que no se realizan cambios en los certificados y se facilita la posibilidad de compartirlos con departamentos de recursos humanos, plataformas y redes sociales, haciendo la vida más fácil a los titulados para inclusión en el mundo laboral y a las empresas, que se aseguran que están contratando profesionales con dichos títulos. En definitiva, el objetivo es la desaparición de las falsificaciones y los intermediarios, consiguiendo el acceso a la trayectoria formativa completa de una persona.

La industria de la alimentación es una de las más delicadas a la vez que importantes para salvaguardar la salud de los consumidores. Pero conocer la calidad o el origen de un producto no siempre es fácil. Una vez más, la seguridad y la transparencia que aportan la tecnología Blockchain pueden ser la solución que asegure una mayor confianza al consumidor y, por supuesto, que haga cumplir la legislación vigente.

Conocer todos los pasos que vive un producto, desde el origen hasta la venta y seguir el rastro de la cadena alimentaria con sistemas de trazabilidad de alimentos es una de las grandes potencialidades de la tecnología Blockchain. Ya hemos explicado en otras ocasiones todas las ventajas que tiene esta base de datos distribuida en el sector industrial, con la trazabilidad de toda la cadena de suministro. Pues bien, todo ello, se puede extrapolar al sector alimentación. La cadena de bloques es una forma perfecta de generar mecanismos para asegurar la rastreabilidad real de las transacciones y productos junto a la información asociada a éstas, así como garantizar la integridad de dicha información.

Pero, ¿por qué es mejor con Blockchain? Hasta hace un tiempo, aunque se podía llevar a cabo la trazabilidad de los productos, no era posible interconectar los distintos agentes que intervienen en la cadena de suministro y la información proporcionada por cada uno de ellos. Del mismo modo, la tecnología de bloques también ha facilitado que se puedan verificar esos datos sin fisuras. Una vez más, la descentralización que ofrece esta tecnología, con millones de nodos que comparten la misma información, ofrece una mayor seguridad y transparencia. En definitiva, una forma estandarizada de compartir de manera fiable y sin la necesidad de desarrollos a medida, la información de interés a los diferentes players de una cadena de suministro.

TODO EL POTENCIAL DEL BLOCKCHAIN

No fue hace mucho cuando hubo una alarma social con respecto a la utilización del aceite de palma. Las marcas hicieron elaboradas campañas de marketing para asegurar que sus productos no tenían ese ingrediente, otros casos tan sólo hablaban de “aceites de origen vegetal” pero, ¿cómo saber si es oliva o palma, por ejemplo? O, ¿cómo saber las cantidades que se están utilizando? Y no sólo eso, conocer la genealogía de los animales criados para el consumo o los procesamientos que se realizan con la materia prima es algo que es cada vez más solicitado por consumidores que se preocupan por su salud y por el medioambiente. Con Blockchain, toda esta información quedará registrada de forma inmutable. En concreto, ya se ha avanzado en algunas soluciones a través de las cuales, con un simple código de barras, se puede acceder a datos como la fecha de nacimiento de un animal, el empleo de antibióticos y vacunas, la procedencia de un cereal o la crianza de un ganado, etc.

De esta manera, se pueden registrar los datos de un sistema de gestión de inventario, registros de lotes, datos de GPS para información de ubicación o datos de la cadena de frío. Al estar identificados los productos de manera única, en el caso de que se detecte un fallo o un problema alimentario se podría hacer una retirada selectiva, en lugar de general. Esto también reduciría los costes asociados a retirar un producto del mercado, por ejemplo.

La aplicación de la tecnología Blockchain en la cadena de valor permite aumentar la seguridad alimentaria, pero también ahorrar tiempo y costes en la realización de transacciones y reducir el riesgo de manipulación de la información. En este sentido, este libro de contabilidad ofrece bastantes ventajas gracias a sus características inherentes: un registro distribuido compartido entre todos los participantes con acceso restringido a sus operaciones, programas de verificación de las transacciones o Smart contracts, gestión privada de la identidad y registro de operaciones validadas.

 

ALGUNAS APLICACIONES

Las aplicaciones que ya se han creado van desde el rastreo de productos alimenticios en la cadena de suministro, a la creación de granjas inteligentes para conseguir una agricultura sostenible (el Blockchain también es el aliado perfecto para conseguir una economía circular y un desarrollo sostenible), pasando por el monitoreo de procedencia, la eliminación de los riesgos e ineficiencias en las cadenas de producción o la mejora del comercio justo. Algunas empresas han creado también aplicaciones para facilitar el rastreo de los alimentos a través de códigos QR. Empresas como Walmart, Nestle, Dole y Unilever ya están integrando esta tecnología en sus procesos.

El Blockchain también se ha llevado al campo de la economía rural. Desde 2007, en Rusia, se ha desarrollado un proyecto llamado Kolionovo Ecosystem, que trabaja para crear un nuevo modelo basado en monedas digitales. El sistema incluye granjas públicas y privadas, entidades legales dedicadas a la producción y otros miembros del ecosistema agroeconómico ruso.

Otra de las opciones que hay en el mercado en la actualidad responde al nombre de FoodCoin: un ecosistema basado en la tecnología Blockchain, diseñado para crear un mercado global para alimentos y productos agrícolas. El sistema utiliza contratos inteligentes, procesamiento de pagos criptográficos, así como la autenticación de origen del producto, para reconectar a los agricultores directamente con los consumidores, estimulando las economías locales.

En definitiva, la cadena de bloques es una forma perfecta de generar mecanismos para asegurar la rastreabilidad real de las transacciones y productos junto a la información asociada a éstas, así como garantizar la integridad de dicha información. Además, se puede generar una propuesta transversal en toda la cadena, integrando servicios que faciliten desde la predicción de la calidad de las materias primas o la vida útil de los productos.

La aparición del Blockchain ha dado un gran vuelco a la mayor parte de los modelos de negocio, pero se establece una relación especial entre esta tecnología y el sector jurídico. Por una parte, por el gran abanico de posibilidades que ofrece, y por otro, por las incertidumbres que ha generado la creación de un marco legal en torno al mismo.

En primer lugar, gracias a la tecnología Blockchain se pueden agilizar completamente los registros de determinados documentos. Eso sí, es fundamental que se reconozca la cadena de bloques como un sistema capaz de acreditar la veracidad de la información registrada. En este sentido, un tribunal de China consideró un registro en Blockchain como una prueba admisible lícita, algo que todavía no ha pasado en Europa. Por ejemplo, en lo que a firma digital se refiere, la unión de la utilización del Blockchain y de la firma electrónica sí ha dado lugar a una solución que puede constituir una sólida prueba en un juicio, dado que ésta última sí tiene ese reconocimiento legal que aún necesita el Blockchain.

En este sentido, pensemos en la multitud de aplicaciones que se le puede dar: desde el registro de la protección de datos, hasta transacciones económicas pasando, por supuesto, por los famosos smart contracts.

SMART CONTRACTS

Pasemos a analizar los aspectos legales que hay que tener en cuenta a la hora de validar un smart contract, cuyo objetivo es permitir la ejecución autónoma y automática de los elementos de un contrato, sin necesidad de la intervención humana. Es decir, mediante el uso del código informático se verifica y ejecuta un acuerdo entre partes sin intervención de terceros. De esta manera, todas las clausulas tienen que estar perfectamente definidas y objetivadas.

En definitiva, se trata de un tipo de contratos electrónicos cuya regulación no deja de estar disciplinada por la normativa contractual tradicional (por ejemplo, el Código Civil o el Mercantil), donde se regulan los requisitos generales de los contratos. Entre los requisitos fundamentales de los contratos, se encuentra el consentimiento de los contratantes, que en este caso se puede llevar a cabo, por ejemplo, a través de la firma electrónica.

En cualquier caso, la prueba de la autenticidad e integridad del contenido de un contrato es uno de los puntos clave de los smart contract. Por ejemplo, el uso de firma electrónica en el contrato electrónico o la acreditación de su autenticidad, integridad, confidencialidad y trazabilidad de su contenido, podría también ser una solución en este sentido.

PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES

Otro de los aspectos relacionados con el Blockchain se relaciona con la de Protección de Datos Personales y el denominado “derecho al olvido”, pero lo cierto es que esta tecnología, lejos de contradecir la normativa en esta materia, ayuda a cumplirla.

Sin duda, la llegada de Blockchain está sembrando la confusión en muchos ámbitos del panorama empresarial en todo el mundo. Uno de los más controvertidos y que se está extendiendo con más rapidez afirma que la tecnología Blockchain contradice la normativa de Protección de Datos.

Entre los derechos reconocidos por esta normativa se encuentra la obligación del responsable del tratamiento de borrar o rectificar datos personales cuando un interesado lo solicite. Pues bien, esta posibilidad de modificar o suprimir datos, es la que puede generar mayores problemas entre la normativa de protección de datos y Blockchain. El motivo es que  hay un choque frontal entre el derecho a la modificación o supresión de los datos y la inalterabilidad e inmutabilidad del dato en Blockchain.

Aunque a día de hoy este es un problema complejo, que no tiene una clara respuesta, resumidamente podemos decir que los reguladores y las organizaciones están trabajando en soluciones que no almacenen datos de carácter personal en la cadena de bloques.

Así, por ejemplo, la autoridad francesa de protección de datos (la CNIL) al intentar buscar una solución al respecto, ha determinado que a los efectos de minimización de riesgos, se debe buscar un método criptológico que garantice la confidencialidad de los datos almacenados fuera de Blockchain. Establece que si disponemos de un sistema que garantice la encriptación de estos datos fuera de la “cadena de bloques” se haría muy difícil o casi imposible recuperar la información contenida en el hash correspondiente, y por tanto, se podría asegurar el control del interesado sobre el mismo y sobre el “borrado” de sus datos personales. De esta manera, si alguien quiere ejercer su derecho al olvido basta con eliminar la información personal almacenada fuera de la blockchain.

Pero como decimos, de momento estos son sólo aproximaciones a una solución definitiva que aún está lejos de llegar, por lo que, a día de hoy, antes de poner en marcha un modelo de negocio que utilice la tecnología Blockchain, se deberá realizar un estudio jurídico exhaustivo previo, a los efectos de comprobar la legitimidad de los tratamientos de datos personales que se hayan de realizar.

La economía circular utiliza los recursos naturales de la manera más eficaz posible, manteniéndolos en circulación por medio de su reutilización y alargando la vida de los productos. Pero, para el reaprovechamiento del producto en todo su ciclo de vida es fundamental la transparencia en las cadenas de suministro: desde el origen hasta la distribución y, por supuesto, el reciclaje y eliminación del mismo. Por supuesto, en esa transparencia, la tecnología Blockchain tiene un papel protagonista. El objetivo es luchar contra el cambio climático en pos de un mayor desarrollo sostenible y de cumplir con la nueva regulación que va a poner en marcha la Unión Europea.

Gracias a esta red de registros distribuídos, las manufactureras, los distribuidores y la industria del reciclaje podrán compartir datos al mismo tiempo que controlan lo que comparten, generando auditorías que aseguran que se cumplen todos los estándares. La trazabilidad que ya hemos implementado en procesos de control integrado, también se puede aplicar en este ámbito, sentando las bases para una producción más sostenible, evidenciando el cumplimiento de la normativa por parte de las compañías. Con Blockchain se puede monitorizar no sólo la ubicación de las materias primas y también de los residuos.

Como ya adelantábamos hace unos meses, esta tecnología, en combinación con otros habilitadores digitales como IoT, es un aliado importantísmo para la sostenibilidad y protección del medioambiente. Por ejemplo, se puede realizar una importante labor en el sector agrícola, aportando evidencias sobre el origen de los productos, sobre todo en casos en que estos son comercializados como producto ecológico, aportando evidencias sobre el modo de cultivo. Es decir, la cadena de bloques es una forma de verificación, haciendo la información totalmente transparente.

Dentro de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible que la ONU aprobó en 2015, conformada por 17 objetivos para transformar el mundo, encontramos que combatir el cambio climático es uno de las necesidades fundamentales que afrontar en la próxima década, sin demora, sin aplazamientos. No hay alternativa. Es una necesidad imperiosa. Es por tanto preciso orientar todos y cada uno de los procesos productivos globales hacia la economía circular, donde el reaprovechamiento y el reuso sean la base del sistema. De esta forma el reciclaje y la gestión de residuos ocupan un papel fundamental. Gracias a la implementación de soluciones basadas en tecnología Blockchain es posible implementar sistemas de auditoría inteligente a partir de los registros generados por todos los involucrados en la cadena de suministro inversa. Por tanto, la tecnología de cadena de bloques permitirá evidenciar que tanto corporaciones y gobiernos cumplen sus compromisos medioambientales en cuanto a la gestión del medio ambiente, generando así un sistema de control mediambiental además de reputacional de los participantes.

PARLAMENTO EUROPEO

El pasado mes de marzo, el Pleno del Parlamento Europeo aprobó el informe del eurodiputado catalán Francesc Gambús para el impulso en la implementación y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en donde tienen especial relevancia los temas de economía circular, energías renovables, electricidad, el mercado de emisiones europeo, la directiva sobre plásticos desechables o el paquete acerca del aire limpio. Según el eurodiputado, se trata dela semilla de la transformación económica de la Unión. Hemos sembrado la revolución industrial europea del siglo XXI”.

La Unión Europea trabaja en pos de cumplir la aplicación de la Agenda 2030, incluyendo los  objetivos de desarrollo sostenible en las políticas e iniciativas de la UE a todos los niveles, presentando informes periódicos con los avances y concebir una visión más a largo plazo. Es por ello que las corporaciones y gobiernos tendrán que tener más presente que nunca el cumplimiento de los compromisos medioambientales y de los reglamentos, cada vez más estrictos en esta materia.

La economía circular utiliza los recursos naturales de la manera más eficaz posible, manteniéndolos en circulación por medio de su reutilización y alargando la vida de los productos. Pero, para el reaprovechamiento del producto en todo su ciclo de vida es fundamental la transparencia en las cadenas de suministro: desde el origen hasta la distribución y, por supuesto, el reciclaje y eliminación del mismo. Por supuesto, en esa transparencia, la tecnología Blockchain tiene un papel protagonista.